08 marzo, 2012

Llega un momento en que resulta imposible recordar cuando, y acabas olvidando todo. Pero las heridas no llegan a cerrarse, ni a cicatrizarse, porque ellas si que recuerdan qué paso y cuando, y se quedan ahí, durante demasiado tiempo para recordarte que no puedes huir de tu pasado, y que aunque los recuerdos se olviden, los errores siempre pasan factura.
Tus demonios internos siempre estarán ahí, tratando de sacar lo peor de ti, y siempre irán un paso por delante, así que no servirá de nada correr, sólo enfrentarte a ellos.
Ponerte frente a un espejo y mirar más allá de lo que los ojos pueden ver. Buscar una secuencia de momentos que acabaron dominando tu vida, buscar el momento en que dejaste de luchar y te diste por vencida. Descubrir que es lo que hiciste mal y prepararte para no volver a equivocarte.
Y entonces, pedir la revancha.

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