09 marzo, 2012

Hoy ha sido uno de eso días en los que te levantas pensando que nada puede salvarte, que definitivamente has acabado tropezando con un precipicio y estás cayendo. Y sabes que en algún momento caerás por completo y te convertirás en polvo, espacio y recuerdos.
Y cuando ya has perdido toda esperanza, y lo último que te queda es el consuelo de poner "fin" a una historia con muchas comas, algo -o alguien- te hace ver que hay luz al final del túnel, que no podemos rendirnos ante pequeñeces -o grandezas- porque algún día tendremos que rendir cuentas a la muerte, y seremos nuestros únicos testigos para decir que hicimos bien y en que nos equivocamos, y ahí declararemos alto y claro que aprendimos a seguir adelante cuando quería arrastrarnos al precipicio.

08 marzo, 2012

Llega un momento en que resulta imposible recordar cuando, y acabas olvidando todo. Pero las heridas no llegan a cerrarse, ni a cicatrizarse, porque ellas si que recuerdan qué paso y cuando, y se quedan ahí, durante demasiado tiempo para recordarte que no puedes huir de tu pasado, y que aunque los recuerdos se olviden, los errores siempre pasan factura.
Tus demonios internos siempre estarán ahí, tratando de sacar lo peor de ti, y siempre irán un paso por delante, así que no servirá de nada correr, sólo enfrentarte a ellos.
Ponerte frente a un espejo y mirar más allá de lo que los ojos pueden ver. Buscar una secuencia de momentos que acabaron dominando tu vida, buscar el momento en que dejaste de luchar y te diste por vencida. Descubrir que es lo que hiciste mal y prepararte para no volver a equivocarte.
Y entonces, pedir la revancha.