30 noviembre, 2011

Oportunidades. Dicen que todos las tenemos, que muchas veces las perdemos, que a veces no nos damos ni cuenta de que están ahí. Pero otras muchas veces no queremos verlas, porque aunque las oportunidades sean muy buenas, tenemos tendencia a equivocarnos.
Dicen que vienen y van, ¿pero que pasa cuando se van y no regresan? No hay marcha atrás, todavía no han inventado una máquina del tiempo.
Supongo que a mi ya me quedan pocas oportunidades para subirme al tren que se saque de aquí, al tren que me lleve a la estación donde ponga "Empieza de cero". 
Porque, eso es lo que quiero, empezar de cero ahora que ya sé como duele y como te destroza. Ahora que he aprendido que una vez que entras, no puedes salir, que vive dentro de ti hasta que dejas de vivir. O tú vives dentro de ello hasta que mueres, la cosa es que está ahí.
Pero, por desgracia, aún no han inventado una máquina del tiempo.

23 noviembre, 2011

Las cosas cambian, las personas cambian, pero los recuerdos no. Ya ha pasado mucho, pero aún así sigue doliendo. Puede que incluso más, porque ya no es sólo asumir que te metiste en la boca, también que no hay marcha atrás, que el lobo cerró la boca y te quedaste a oscuras.
¿Y qué haces cuando estás a oscuras y tienes miedo? Te escondes. Míralo desde esta perspectiva, el miedo nos empuja a hacer cosas estúpidas, como cuando nos escondemos debajo de las sábanas como si fueran un manta de invisibilidad que nos protegiese contra todo. Pero no lo es.
Contra el miedo sólo existe un escudo: no pensar en ello y seguir adelante, y aunque sea con la respiración entrecortada, fingir que eres valiente.

17 noviembre, 2011

Hay una parte de nuestra vida que está ahí para siempre, que si ha sido dura de trazar, es imposible de borrar, porque después de haber gastado tus fuerzas en superarla, ya no te quedan ganas de frotar a ver si desaparece. Se llama pasado, y te sigue adonde quiera que vayas.
Puedes correr, esconderte, despistarle, porque es una parte de ti, y acabará encontrándote. Puedes maquillarlo, taparlo, vestirlo de una forma disimulada, pero eso sólo te servirá para preocuparte por que nadie vea que está ahí, hará que no disfrutes de este presente, y que el día que sea pasado, caigas en un bucle que te impida ser feliz.
Lo importante es aceptar nuestro pasado, y asumir que lo que hagamos en nuestro presente afectará a nuestro futuro. Así que merece la pena intentar, al menos, sonreír, porque nos queda más de la mitad de nuestra vida por delante.

09 noviembre, 2011

Cuando empiezas a pensar en ti, pero de una manera diferente, de una manera en la que ves lo bueno, los méritos, todo lo que el sufrimiento ha conseguido, y aunque recordar lo malo siempre hace daño, hay una parte en ti que se motiva, que empieza a ponerse eufórica, y a repetir que si has llegado hasta aquí, puedes llegar a donde quieras.
Los sueños son sinónimo de metas, y las metas nos las ponemos para alcanzarlas. Si algo nos distingue de los animales es que nosotros podemos tropezar siempre con la misma piedra, pero con cada caída nos haremos más resistentes a los golpes.

07 noviembre, 2011

Resulta ser una impotencia enorme, un no poder seguir porque no sabes por donde ir, porque cuando miras hacia adelante, nada parece estar bien, y te da miedo seguir porque al ver lo que, sabes que elijas lo que elijas, acabarás donde no quiere estar. Unas veces por estar en contra del mundo, y otras por estar en contra de ti misma, pero vayas donde vayas, una parte de ti te dirá que es hora de huir.
Aunque entonces, tampoco sabrás hacia donde hacerlo. 

06 noviembre, 2011

He intentando desprenderme del masoquismo muchas veces, porque después de tanto tiempo haciéndote daño a ti misma, duele recordar que había otro camino, otro en el que podías gritar en voz alta, donde dejabas que el mundo supiese ver más allá de tu aspecto físico y entendieran que dentro estás llena de  una vida encerrada por los miedos y las inquietudes, que si la dejarán salir, daría mucho de lo que hablar, y que además callaría muchas bocas.

05 noviembre, 2011

Pocos entienden que cada día es un reto, un enfrentarte a tu reflejo sin llorar ni ir buscando imperfecciones a cada centímetro de tu piel. Es una lucha constante contigo misma, una espera por llegar a ser algún día ese prototipo de perfección que te imponen desde pequeñita, y por dejar de ser una ilusa que se esconde detrás de ilusiones vacías y sueños dormidos.
Querer no siempre es poder. Muchos quieren ser, pero no tienes medios para serlo. Pregúntenle a un pobre si quiere ser rico, y luego díganle que querer es poder y le dirá que cuando las cosas no van bien nos empeñamos en poner nuestras esperanzas en el fondo de una botella, conservándolas para el día que nos falte todo lo demás, ya que, llegará un día en el que todo lo que eres quede reducido a cenizas, y ese día tú querrás que te recuerden tal y como eras, pero ellos sólo podrán recordarte por lo que hiciste.
Muchas veces -más bien siempre- queremos ser dueños de nuestras vidas, pero sólo podemos esperar estar sobre el camino adecuado.

04 noviembre, 2011

Lo peor no es como te ven los demás, es como te ves tu misma. Tratas de conseguir algo imposible, algo que está tan lejos de ser real que te envuelve en una utopía, en un círculo sin salida de preguntas sin respuesta. Lo peor es ir haciéndote cada día más pequeña, más cobarde, hasta llegar a tener miedo a encender la luz porque no sabes que encontrarás cuando te mires a ti misma. 
Lo peor es saber que te mires desde el punto que te mires, odiarás lo que ves.

03 noviembre, 2011

Son muchos los días en los que me pregunto como llegue hasta aquí. ¿Qué es lo que hace a una persona levantarse un día con ganas de comerse al mundo y al siguiente con ganas de desaparecer de él?
No hay un día que no busque explicación a esto que llevo dentro. Un nombre, una razón para llevarlo tan dentro. Nunca lo pedí, nunca quise saber que significaba, pero sin embargo llego y me arrastro con toda su hipocresía.
Sí, hipocresía. Porque muchas veces la realidad se distorsiona, o se pierden las perspectivas.
O los espejos en los que te miras están tan rotos como tu vida.